
1 
Entre escollos y embrollos derivando,
inseguro del trazo del camino,
cansado ya del vuelo y renunciando
a seguir avatares del destino,
sin ver y sin saber voy caminando,
rotos mi corazón y el satén fino
de mis sueños primeros, desgranando
el gozo en el lagar y agrio ya el vino.
Soy como quien siente a mitad del vuelo
derretirse la cera de su anhelo
y ve como se aleja de su cita,
perdido entre lo efímero y lo eterno,
entre el todo y la nada, duro infierno
nel mezzo del cammin di nostra vita.
2 
Como río pausado va la vía
y es sombra el tiempo al lado del camino
marchitando las flores de otro día.
De la rosa que ayer al alba vino
sólo queda el olor que la vestía:
generosa, la tierra, con buen tino,
va dejándome, sola compañía,
cenizas que pisó mi amargo sino.
Amarillentas hojas hoy borrosas
iluminan la tarde do reposas,
corazón, y el ayer fugaz perdura.
Avaro de momentos ya lejanos,
un libro antiguo abierto entre mis manos,
mi ritrovai per una selva oscura.
3 
Reflejo de un espejo de mil ojos,
es un grito la noche, y sólo calla
tu mirada perdida entre rastrojos
de un camino que el bosque cierra y valla.
Por senderos de penas y de enojos
relinchan los caballos, y no acalla
su grito, el aguijón, de sangre rojos,
prendidos por la muerte en dura malla.
Es quimera la senda frecuentada
por ojos reflejando sólo nada,
roto jirón de la palabra escrita.
Y aprendo tarde, viendo en un bosquejo
de los mil trozos de un ya roto espejo
chè la diritta via era esmarrita.
4 
De espejismos inciertos y engañosos
son los sentidos siempre prisioneros:
vientos opuestos luchan procelosos
en un mar ya sin velas ni remeros.
Sólo el amor, en tiempos borrascosos,
nos salva del naufragio y deja enteros
los instantes y sueños venturosos
que la añoranza nos legó certeros.
Sólo venciendo el miedo y la quimera
y anclada en el dolor, la fe primera
es en medio del mar tabla segura.
Misterio siempre oscuro de tan claro,
la palabra nos guía, como un faro
perdido entre la niebla, al alba pura.
5 
Anhelantes de luz y en larga espera,
se encierran las palabras en un sueño;
guijarros ignorados a la vera
de un río, el agua forja, con empeño,
su forma y su contorno en su carrera.
¿Quien, ay, les despertó con duro ceño
y, armado de cincel, con voz certera
dijo por vez primera 'árbol' o 'leño'?
¿Quien, labrando feliz cada fonema,
llenó de amor los trazos de un poema?
¿Quien con tesón y ciencia entretejía
la arquitectura grácil de la mente?
Inquieta, estremecida eternamente,
yace al fondo del río la poesía.
6 
En soledad callada vivo interno
en la tierra que surca el mismo centro
de la cruda esperanza del invierno.
En clausura de amor y vida encuentro
mi piel, mi carne en un brotar eterno
que me acuna en paisajes al encuentro
de despertares, oh seno materno,
oh madre que me acunas muy adentro.
En ti y por ti, renace en mi el encanto
de sentirme arrullado por tu canto
y tus dedos, con sedas de ternura.
Viéndome en la bondad de tu mirada
reencuentro la ruta ya olvidada
de la niñez que en mi por ti perdura.
7
Negra es la noche y ni una estrella luce
en un cielo cegado, trapicheo
de un mundo arrinconado allá en el cruce
de los más viles oros del deseo.
Y perdida en medio de la hilera
de sendas que no van a parte alguna,
ébano en su belleza, a poco espera
dar a luz, una joven. Y sin cuna
otra que el suelo, siente llegar su hora,
y un negro y bello niño gime y llora,
y lo acuna en su seno con esmero.
Y a su vera al pasar, la gente exclama,
uno a otro diciéndose: Se llama
Emmanuel-el-hijo-del-sendero.
8 
Con incierta palabra y frágil trazo,
cual atávica prole estremecida
que, sin norte ni rumbo, fin ni plazo
recorriendo caminos sin salida
de un mundo desolado, paraíso
antaño fértil y feliz, y hoy triste,
dicta el poeta el canto que ser quiso
de una vida más libre que no existe.
Pero es la muerte ahora el solo canto
alzándose en la noche oscura en tanto
que la vida indomable nos recuerda
que, segada la voz, mudo el escrito,
nadie jamás podrá acallar el grito
de este canto que cuelga de una cuerda.
9 
Compañero perdido allá en la ruta,
no me pidas saber do va el camino:
pregúntame qué fuerza irresoluta
al viento lleva a su fugaz destino.
Compañero leal, sigue y escruta
la soledad del mar y el satén fino
que el viento al sol a tornasol disputa:
pregunta al mar su sino peregrino.
Pregunta tu camino a las estrellas
que emprenden cada noche las más bellas
sendas perdidas en el alto techo.
No hay, compañero, ruta ni habrá guía:
sin recelo tan sólo y sin falsía
escucha el corazón dentro del pecho.
10 
El sol levanta cuando muere el día,
brilla la luz cegando un mundo adverso,
que un ángel ciego entona: ¡Ave, Maria!
y es carne la palabra y canto el verso.
Qué resplandor, la voz que conseguía
reverdecer de nuevo el viejo y terso
yermo del corazón con la armonía
que engendrara la luz y el universo.
Se hacía carne el canto, levantando
las bóvedas de un nuevo templo, cuando
la voz estremecida y hecha ruego
ilumina la sombra y nos depara
el gozo que nació en la noche clara
y que anuncia a mi pueblo un ángel ciego.
11 
Queda se queda ya, sin ti, la escuela,
tu que llenabas como un viejo lar
providente y leal en tu tutela,
vidas y tajos con sabor de hogar.
Se van contigo el goce de la vela
pasada dialogando, el platicar
de un hermano mayor que por ti vela,
bondad y amor sirviéndote a la par.
Se van contigo años de utopías,
de luchas y de anhelos, tu que fías
a lo que es justo ser único dios.
Queda se queda ya sin ti la escuela,
llena sólo de absurda clientela,
que el saber se nos iba con tu adiós.
12

Bello obelisco erguido entre el despojo
de un mundo que murió, la chimenea
hiende serenamente y sin enojo
el cielo azul en su tenaz tarea
de ser, del templo del trabajo, ojo
vigilante que ha visto la marea
del progreso llevarse de un manojo
un mundo que forjó una nueva idea.
Sin humo ya, es campanario esbelto,
signo de paz y pan, do el hoy disuelto
pueblo de Icaria fue feliz y recto.
Baluarte de un sueño, ¡ve resuelto
a preservarlo intacto, siempre erecto
hacia días mejores, arquitecto!
Jordi Enjuanes-Mas
Traducción del catalán hecha por el autor de parte del libro
NEL MEZZO: